Preguntas  Frecuentes

La primera revisión Oftalmologíca debe ser desde el Recién Nacido.

LOS PRIMEROS MESES DE VIDA: Durante los primeros meses de vida, un correcto desarrollo del sistema visual es fundamental. Por tanto, en esta primera exploración en un recién nacido se puede descartar alguna malformación, cataratas congénitas, así como la aparición de retinoblastoma.

3 AÑOS : Cuando el niño tiene entre 3 y 4 años ya se considera que puede colaborar en una revisión oftalmológica para detectar a tiempo futuros casos de ambliopía u ojo vago, así como defectos refractivos.

ENTRE LOS 4 AÑOS Y LA EDAD ADOLESCENTE: Los especialistas recomiendan una revisión anual hasta los 15 años para confirmar el buen desarrollo de nuestro sistema visual. En algunas ocasiones las dificultades del aprendizaje o el fracaso escolar pueden ir relacionados con algún trastorno visual. Los defectos refractivos o alguna alteración en la acomodación y convergencia de ambos ojos impiden el buen rendimiento escolar del niño.

LA IMPORTANCIA DE LA REVISIÓN EN ADULTOS: A partir de los 45 años el 100% de la población empieza a notar que tiene dificultad para enfocar los objetos cercanos. Es lo que se conoce como presbicia o vista cansada, proceso natural que afecta al cristalino. Se caracteriza porque pierde su capacidad de acomodación y, por tanto, su flexibilidad como consecuencia del paso del tiempo. Por tanto, los expertos recomiendan, una vez aparecen estos síntomas de presbicia, una revisión anual. Además, durante la exploración a partir de este grupo de edad que es cuando se empiezan a desarrollar problemas de diabetes o hipertensión arterial, sobre todo, una vez llegados a los 60 años, se evalúa con detalle el nervio óptico y la presión intraocular para valorar la aparición de enfermedades más graves como la degeneración macular, la retinopatía diabética o el glaucoma. Por tanto, cualquier tipo de enfermedad ocular en su historial familiar puede ser suficiente para realizar una revisión con su médico y descartar patologías oculares más graves.

Los fabricantes suelen recomendar 2.5 veces la diagonal del televisor como distancia óptima entre el aparato y el usuario. Para un televisor de 50″, el tamaño más común en las tiendas, se sugiere una distancia superior a los 3 metros.

La clave está en colocar el televisor a la altura de los ojos. Se recomienda que sea la altura de una persona promedio, ya que suele haber más de un usuario de la televisión en casa.
Si el televisor está en el salón, siéntate en el sillón y calcula la altura de tus ojos. Esta será la altura correcta para colocar el aparato.
Si quieres ser más exacto, debes calcular que tus ojos estén a ⅓ del extremo superior de la pantalla y no justo en el medio de ella.
Si vas a colocar el televisor en tu habitación, para verlo desde la cama, acuéstate en ella. Coloca las almohadas y cojines que suelas usar para estar cómodo. Calcula desde esa posición la distancia de tus ojos.

Ver la pantalla desde muy cerca aumenta la fatiga visual, al igual que usarla excesivamente o en condiciones de poca luz. Al igual que con todos los dispositivos electrónicos, se recomienda dar un descanso a la vista de vez en cuando.
Si tienes problemas de fatiga visual de forma recurrente o presentas dificultad para ver con nitidez la pantalla, debes acudir a un oftalmólogo para que realice una revisión de la vista, con el fin de descartar cualquier patología ocular.

El coronavirus (Covid-19) también puede afectar a nuestros ojos y causar una conjuntivitis vírica. Además de los síntomas más extendidos entre la población, como la fiebre o la tos, la manifestación de congestión conjuntival u ojos rojos, sequedad ocular o visión borrosa también son síntomas de algunos de los casos de pacientes infectados.

Según ha informado la Academia Americana de Oftalmología, la conjuntivitis podría ser uno de los primeros síntomas del Covid-19, aunque también puede aparecer en fases más avanzadas cuando la enfermedad ya lleva días establecidos.
Varias evidencias científicas sugieren que la infección se trasmite por aerosoles o gotitas respiratorias a la conjuntiva pudiendo ser por tanto la conjuntivitis la primera manifestación de la infección, además de localizarse algunas partículas del virus en las secreciones oculares.
No obstante, “el porcentaje de pacientes infectados que presenta este síntoma es muy pequeño, entre un 1% y un 3%.

Nuestros ojos, especialmente la conjuntiva y córnea precisan una humedad y temperatura específicas para mantener su correcto funcionamiento.
Por ello, el uso prolongado de la mascarilla, obligatorio en espacios cerrados y recomendado en nuestra vida cotidiana en la calle, puede alterar o incrementar la sensibilidad de aquellos pacientes que sufren ojo seco.

El empleo de la mascarilla protege y disminuye el riesgo de contagio, pero no está exenta de producir alteraciones oculares.

Recordemos que sus bordes y aristas son duros y, generalmente, de papel o fibra tratada. Debemos ir con cuidado en la posición de la parte superior ya que puede rozar, bien al ponerla o al realizar movimientos faciales mientras hablamos, la superficie ocular provocando erosiones corneales o conjuntivales.

Así mismo se produce, por la respiración, un flujo de aire inspirado y más espirado, que golpea nuestros ojos produciendo una mucha mayor desecación de la superficie ocular de lo habitual lo que produce lo que los oftalmólogos denominamos síndrome de ojo seco o de superficie ocular.

Esta patología es más frecuente en las mujeres y está asociada a determinadas condiciones ambientales y laborales que no son las ordinarias.

La neuralgia ocular o dolor de ojos puede deberse a un problema de fatiga o cansancio debido al ritmo frenético que tenemos tanto en el terreno laboral como familiar. Se trata de un trastorno benigno en general en el que la persona que lo padece siente una sensación dolorosa de cabeza y ojos.

En general, afecta más a mujeres que a hombres y es más frecuente en personas mayores de 50 años.

Habrá que prestarle atención si no remite en unos días ya que podría alertarnos de un problema de salud. Si llegará a ser demasiado intenso y provoca incluso pérdidas en la visión habrá que acudir a la consulta de un especialista para un diagnóstico lo antes posible.

Las causas son heterogéneas:
o Por conjuntivitis.
o Infección de la córnea.
o Uso incorrecto de lentes de contacto o gafas mal graduadas.
o Alergias.
o Sequedad en los ojos.
o Gripe.
o Neuropatías.

Existen teorías que relacionan la luz azul de las pantallas (iluminación LED) de los aparatos electrónicos con la alteración de los ritmos circadianos de las personas, lo que puede influir negativamente en el sistema inmunitario, debilitándolo. También se dice que esta luz inhibe la secreción de la hormona melatonina, dificultándonos el sueño. Incluso se ha asociado a la luz LED con una mayor incidencia de enfermedades graves, como: problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
En todo caso, los efectos negativos citados anteriormente no están demostrados con estudios científicos. Sin embargo, sí parece existir un relación bastante clara entre la luz de las pantallas y el llamado síndrome de visión del informático o fatiga visual, en especial si se abusa de los aparatos electrónicos.
La fatiga visual de produce por una presión sobre el cristalino mantenida en el tiempo, lo que se conoce como esfuerzo acomodativo prolongado y surge en respuesta al esfuerzo muscular excesivo que hacen los ojos durante un periodo largo. Es como si lleváramos varias horas del día haciendo abdominales y seguramente empezáramos a sentir varios síntomas de cansancio ya que necesitamos una pausa. La fatiga visual se manifiesta con escozor en los ojos o quemazón. Además, los ojos suelen enrojecerse y empezamos a ver borroso. En ocasiones aparecen dolores de cabeza mareos y/o dolores cervicales.

  • Coloca el monitor a una distancia prudente y asegúrate de que esté a la altura de los ojos.
  • Aumenta el tamaño de la letra. Esta es una gran opción para que tus ojos no hagan tanto esfuerzo muscular.
  • Descansa la vista cada cierto tiempo apartándola de la pantalla, vete a por un café o toma el aire, pero recuerda no utilizar el móvil durante ese tiempo, ya que tus ojos tienen que descansar de todo tipo de pantallas.
  • Trata de parpadear más para que no haya sequedad y si es necesario haz uso de gotas para hidratar los ojos. Si se irritan o están secos no te los frotes con las manos ya que esto puede producir infecciones.
  • Trabaja en un sitio luminoso pero no con exceso de luz y si la luz es natural será mucho mejor.
  • Una revisión con tu oftalmólogo después del verano siempre viene bien, ya que se recomienda visitar al oftalmólogo al menos una vez al año.
  • Si usas gafas, úsalas sí o sí. Es mejor que sean anti-reflejantes para evitar los reflejos de las pantallas.
  • Un protección adicional son gafas de luz azul y los filtros protectores, que han salido al mercado como una protección de la iluminación LED, que por otra parte está cada vez más presente en nuestro entorno.
  • Dicha iluminación se caracteriza por emitir en una longitud de onda más cercana al color azul (la iluminación artificial tradicional se basaba en la incandescencia de la resistencia de tugsteno, que emite mayoritariamente en el espectro del color rojo).

Los orzuelos son uno de los problemas en los ojos más comunes de todos.
Un orzuelo se produce cuando un folículo piloso de la pestaña se infecta. Esto produce una inflamación en el lugar donde se ha producido la infección, que toma el aspecto similar al de un grano común, pero ubicado en la piel del párpado (que puede ser superior o inferior). Debido a que la causa de los orzuelos es una infección, a la hora de saber cómo prevenir un orzuelo, lo más importante será evitar que dicha infección llegue a producirse.

Solo existe una respuesta posible a la pregunta cómo prevenir un orzuelo, y la respuesta es evitando la infección del folículo piloso de la pestaña. Debido a esto, la higiene va a ser un elemento clave en su prevención, así como los siguientes hábitos que se mencionan a continuación:

o EXTREMAR HIGIENE: La mejor manera de prevenir un orzuelo es extremar la higiene, tanto del propio ojo como de la zona de alrededor. En este sentido, es fundamental lavarse habitualmente la cara, especialmente después de estar en zonas que puedan ser sensibles a la presencia de gérmenes como lugares con elevada afluencia de personas o exteriores.

o LAVARSE LAS MANOS CON FRECUENCIA: Muchas infecciones entran por las manos, aunque la higiene en la cara y la zona que rodea al ojo es fundamental, no lo es menos la higiene de las manos. En este sentido, hay que tener en cuenta que es muy habitual que las manos y los dedos se utilicen para rascarse el párpado, la cara, retirar legañas o elementos extraños que hayan podido entrar en el ojo, etc. Estos actos son la forma perfecta para llevar gérmenes de las manos a los ojos, lo que favorecerá la aparición de infecciones y, en consecuencia, de posibles orzuelos. Por ello, es fundamental lavarse las manos con frecuencia y, sobre todo, antes de tocar el ojo y la zona de alrededor o la cara en general.

o PRECAUCIÓN CON EL USO DE CREMAS COMO EL CONTORNO DE LOS OJOS : Las cremas destinadas a las zonas de los ojos pueden ayudar a la piel de la zona, pero no así a prevenir un orzuelo. Estas cremas aumentan la grasa en la zona, lo que puede favorecer la proliferación de gérmenes que terminen por desarrollar un orzuelo. Lo mejor es limitar su uso a solo cuando sea necesario y, después de su uso, lavar la zona por completo antes de acostarse.

o PRECAUCIÓN CON EL USO DEL MAQUILLAJE: Sucede lo mismo que con las cremas como el contorno de ojos. Añaden grasa y sustancias extrañas a la zona, lo que puede favorecer la proliferación de gérmenes. Lo mejor es limitar su uso y, cuando se haga, limpiar muy bien la zona antes de acostarse. Por supuesto, queda totalmente desaconsejado utilizar los productos de maquillaje de otra persona.

o PRECAUCIÓN CON EL USO DE LENTILLAS : De nuevo se trata de una vía que podría facilitar la llegada de gérmenes a los ojos. Es fundamental hacer un uso adecuado de estas, asegurando su correcta higiene y desinfección gracias al líquido para lentillas formulado específicamente para este uso y su conservación.

o CUIDADO EN EL MAR O LA PISCINA : Usar gafas de agua y no abrir los ojos en el mar o la piscina: Este tipo de agua puede ser un transmisor de gérmenes, por lo que, a la pregunta de cómo prevenir un orzuelo, hay que añadir las precauciones necesarias en estos ambientes. Lo mejor, sin duda, es el uso de gafas de agua para evitar el contacto directo de los ojos con el agua de la piscina o del mar.

o PROTEGER LOS OJOS EN ENTORNOS HOSTILES : Por ejemplo, en la calle, donde el viento puede arrastrar partículas presentes en el aire que lleven consigo gérmenes potencialmente peligrosos. Lo mejor es utilizar gafas de sol amplias que protejan tanto el ojo como su zona de alrededor en espacios al aire libre. Además, si se trabaja en espacios que supongan un posible peligro para los ojos, es igual de importante cumplir con las medidas de seguridad establecidas en cada caso.

o DORMIR BOCA ARRIBA : Se trata de la mejor posición para evitar la aparición de un orzuelo, ya que no se ejerce presión sobre la zona de la cara y tampoco se está en contacto constante con la sábana. Dormir de lado también es una opción, siempre y cuando los ojos no estén oprimidos contra las sábanas u otros objetos en la cama.

o EVITAR LOS REMEDIOS CASEROS: Una vez que ya se haya producido un orzuelo, o cuando esté en sus primeras fases, es fundamental evitar los mal llamados remedios caseros. Estos supuestos remedios terminan siendo sustancias que no están correctamente desinfectadas, lo que puede terminar empeorando la zona. Lo correcto será acudir al oftalmólogo o médico de cabecera para que recete un tratamiento adecuado para la infección.

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